Uniendo pueblos por la paz.


    Foto: Adriana Rodríguez

Los días 1 y 2 de marzo se llevó a cabo el encuentro binacional Uniendo Pueblos por la Paz, entre las ciudades de Cúcuta en el departamento colombiano Norte de Santander, y San Antonio del Táchira en el vecino país Venezuela.

Estas ciudades, conocidas por ser los pasos fronterizos entre los dos países, comparten además una historia y rasgos culturales que las hacen sumamente parecidas, como siempre se ha dicho que son estas, dos naciones hermanas.

De la organización del evento se encargaron movimientos sociales de los dos países como: La Mesa Social para la Paz, el Congreso de los Pueblos, Redepaz, la Red Departamental de DDHH y la corriente estudiantil Fuerza Popular, por Colombia y por Venezuela, Movimiento Binacional de Integración por la Paz (Mobipaz).

El encuentro tuvo como fin hablar sobre la paz fronteriza y las problemáticas que actualmente unen a los dos países.

Se buscaba así que las organizaciones sociales asistentes lograran la construcción de acuerdos desde diferentes temáticas de interés como: víctimas, conflicto urbano, paz fronteriza, territorios, movimientos culturales, asuntos mineros y energéticos, mujeres y comunidades LGBTI.

De esta manera, el primer día  inició con la plenaria de los panelistas invitados sobre los temas de agenda que involucran a ambas naciones, y en la tarde se desarrollaron mesas de trabajo en las cuales se llegaron a diferentes acuerdos que se presentaron en el cierre del día y que se firmaron simbólicamente.

El segundo día tuvo como actividad principal el encuentro de naciones en el país vecino, donde los asistentes al evento disfrutaron de un concierto en San Antonio, estado Táchira, con artistas invitados de ambos países, que dieron la bienvenida a propios y visitantes que cruzaron la frontera en una marea blanca que inundó por más de ocho horas la ciudad fronteriza del otro lado del puente internacional Simón Bolívar.

La unión de los pueblos y la solución de conflictos que nos aquejan a ambas naciones, llevó a los asistentes, como parte del desarrollo del día dos, a una abrazatón colectiva en la que más que dos países vecinos, los asistentes se sintieron como hermanos.

    Foto: Ana Milena Agudelo

    Foto: Ana Milena Agudelo


    Foto: Ana Milena Agudelo

Comentarios