A propósito de una locura colectiva llamada violencia escolar

 Crédito foto  Psine
   


Si el colegio manda muchas tareas para la casa, le quita tiempo a los papás de cumplir con su tarea principal de ser formadores en amor, valores, tolerancia y convivencia.
Los niños además, tienen la vital tarea de ser niños y niñas felices, porque sabemos que jugar es una importantísima tarea, en la  cual se aprende lo esencial de vivir, pero los padres tampoco deben delegar en el colegio las tareas propias de la familia.


Si niños de 13 años llevan armas, se golpean y se intentan hacer daño con una ira incontenible, no podemos pensar que el profe de matemáticas y la profe de literatura son los culpables. 

Sin ser tan puristas de pedir solo contenidos académicos a los docentes, la responsabilidad de sumar y restar o saber quién escribió el Otoño del Patriarca, es principalmente de los profesores, pero de llevar armas y planear actos bárbaros que deriven en desoladoras acciones como lo ocurrido junto a un colegio en Medellín, tiene un componente de responsabilidad familiar innegable.


Sé que existen muchas más razones en instantes tan complejos, pero es claro que necesitamos más tiempo para que los padres sean padres, que los hijos e hijas sean felices y tiempo para que los profes sean profes, de lo contrario tendremos padres siendo profesores tristes, profesores tratando de ser padres mal pagados y estudiantes infelices e iracundos haciendo de su colegio y su hogar un espejo de ese mundo caótico.



 Alejandro Toro 
Director Avanza Colombia

#MáquinaDeSueños 

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